Lunes 06 de febrero de 2023 - Edición Nº311

Cielos

ANALISIS

Qué hacer con las rutas aéreas que están concedidas y no son explotadas

Por MANUEL ALBERTO GAMBOA. Doctor y especialista en temas aerocomerciales y de navegación y seguridad aérea.


El transporte aerocomercial es una actividad regulada que fue funciona dentro de un sistema de control y fiscalización de los servicios involucrados y las empresas aéreas.

Este sistema regulado y sujeto al control y fiscalización del Estado comprende: tarifas, horarios, concesiones, autorizaciones, uso de los espacios aéreos,  diseño del flujo de tránsito en las rutas aéreas y la congestión de las zonas de aproximación aeroportuarias.

En los últimos años y a la luz de los procesos de desregulación fueron quedando de lado el sistema de fiscalización previsto en la legislación nacional, en el Código Aeronáutico y en la reglamentación respectiva sancionada en el decreto 326/1982. La aplicación de las normas va de la mano de las decisiones políticas que adopta cada gestión de Gobierno.

La actual administración dio señales de querer poner en claro que empresas aéreas se encuentran utilizando las rutas que tienen concedidas y cuales no ha utilizado las habilitaciones recibidas en años anteriores.

En la actualidad existen varias líneas aéreas beneficiarias de concesiones de vuelos regulares y autorizaciones de vuelos no regulares nacionales que solicitaron esas rutas inopinadamente y sin estudios de mercados serios.

Entre los años 2016 y 2017, los funcionarios de ese momento pusieron en marcha el mecanismo de audiencias públicas previsto en el artículo 105 de Ley Aeronaútica para el otorgamiento de numerosos rutas que habían sido solicitadas dentro del proceso de apertura del mercado a nuevas empresas aéreas.

La actividad de los entes administrativos resultó una ímproba tarea porque tuvo que tratar pedidos que no estaban respaldados con estudios de mercado, de tráficos y viabilidad tarifaria.

Tras ese proceso quedó demostrado que un exceso y saturación de la oferta no hace crecer más al mercado, sino contrariamente impide la sustentabilidad del mismo.

Hoy tenemos empresas que funcionan realmente con una red de rutas y con posibilidad de realizar vuelos a los lugares más recónditos y otras que tienen una existencia ficticia porque no vuelan ninguna de las rutas que tienen otorgadas.

Por ejemplo, Andes y AVIAN se mantienen sin actividad.  En tanto, empresas como Flybondi y JetsMart vuelan algunas rutas concedidas y conservan otras que nunca operaron. Otro caso son las rutas que tenía asignadas Austral y que fueron discontinuadas tras el proceso de absorción con Aerolíneas Argentinas. A eso se agrega la situación derivada del retiro del mercado de Lan Argentina, Norwegian S.A. y varias empresas no regulares (charteras) de pasajeros y cargas puras que también tenían numerosas rutas autorizadas para las cuales nunca acreditaron la capacidad técnica que comprende, básicamente, a las aeronaves habilitadas, la tripulación, las bases operativas y las áreas de mantenimiento.

De lo hasta aquí expuesto podemos colegir que es necesario dilucidar cuáles son las rutas activas y las que no se están explotando para poder reorganizar el transporte aerocomercial con la reasignación de los permisos no utilizados a nuevos operadores que soliciten su ingreso con planes y estudios serios y fundamentados.

 

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