Domingo 04 de diciembre de 2022 - Edición Nº247

Rutas

TRANSICIÓN ENERGÉTICA

La Unión Europea prevé revisar el límite impuesto para los autos con motores de combustión

Una semana después de confirmar que 2035 es el límite de la industria para fabricar motores térmicos, la Unión Europea anunció que revisará esa medida en 2026. Preocupación y planes de las grandes automotrices


Por: Redacción TYL

Pocos días después de haber confirmado que el año 2035 será el límite de la industria para fabricar motores de combustión, la Unión Europea reconoció la preocupación de gobiernos y empresas por las pérdidas de empleo y anticipó que esa decisión podría ser revisada dentro de cuatro años.

El Comisario de Mercado Interno de la Comisión Europea, Thierry Breton destacó que "se incluyó una cláusula que permite evaluar la situación en el 2026 y sentarnos para ver si vamos a ser capaces de cumplir o si es necesario hacer ajustes. Yo voy a dedicar todas mis energías para cumplir el plazo del 2035, pero sabemos que antes tenemos una cláusula de revisión”.

Ex ministro de Economía de Francia, Breton es conciente de los problemas que se enfrentarán de aquí a 2035 para poder cumplir las metas. Para ello ha creado una comisión que componen todos los sectores, y que se reunirá periódicamente para evaluar el avance de los cambios que deben realizarse para llegar a tiempo.

“Respeto el hecho de que algunos estén decidiendo acelerar hacia una oferta 100% eléctrica, pero también animo a los fabricantes a seguir produciendo autos de combustión interna, generar empleos de calidad y seguir siendo una fuerza exportadora”, sostuvo el funcionario de la UE.

Esas declaraciones señalan el desconcierto que existe respecto a este cambio de movilidad, ya que por un lado se pretende reducir la huella de carbono que deja la industria del automóvil, pero por el otro no quieren que haya una crisis social y les piden que sigan fabricando el mayor tiempo posible.

La infraestructura eléctrica debe crecer hasta llegar a los 6,8 millones de puntos de carga y hoy hay 650.000, pero además deben ser de energía eléctrica renovable. El costo de los materiales para producir baterías debe bajar y está subiendo, además de no haber suficiente.

Esto hace que los autos eléctricos sigan siendo caros. Hoy, en promedio, un auto a baterías tiene un precio un 30% más alto que uno similar de combustión interna.

 “Pasar al auto eléctrico implicará la destrucción de cientos de miles de empleos, calculamos que unos 600.000 en toda la cadena. Serán sustituidos por otros, pero quizá no en el mismo sitio, y hará falta formar a los trabajadores”, advirtió Breton.

Desde que Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, impulsó el plan “Fit for 55″ en julio de 2021, al que se sumó la fecha de caducidad para los motores alimentados por derivados del petróleo a partir de 2035, una gran parte de los ejecutivos de la industria automotriz han manifestado su desacuerdo con el modo en que se quiere convertir la movilidad a un único formato basado en el uso de autos 100% eléctricos.

Akio Toyoda, CEO de Toyota Motor Corporation, insistió en dos aspectos: el enemigo del medio ambiente no son los motores de combustión interna sino los combustibles fósiles, y la mano de obra que quedará desocupada puede causar grandes crisis sociales si esa conversión a autos eléctricos se hace compulsivamente.

Por su parte, Oliver Zipse, CEO de BMW, afirmó que “establecer una fecha para eliminar gradualmente los vehículos que funcionan con gasolina podría eliminar los automóviles ‘baratos’ del mercado. Si haces que la propiedad de un automóvil sea solo para personas ricas, eso es algo peligroso”.

En el mismo sentido, Carlos Tavares, CEO de Stellantis, afirmó que “la decisión dogmática que se tomó de prohibir la venta de vehículos térmicos en 2035 tiene consecuencias sociales que no son manejables. Si le niegas a las clases medias el acceso a la libertad de movimiento, vas a tener serios problemas sociales”, argumentando esta idea en el hecho innegable que pone a los autos eléctricos fuera del alcance de muchas personas por ser caros.

Desde los gobiernos, el ministro de Economía del Estado de Baviera (Alemania), Hubert Aiwanger, señaló que “Baviera no debe ser el segundo Detroit”, en una clara mención a la crisis que se vivió en la capital del motor en EE.UU. cuando se retrajo la industria automotriz, y que le daba trabajo a miles de ciudadanos y sus familias.

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