Lunes 06 de febrero de 2023 - Edición Nº311

Rutas

ANALISIS / ANTONIO ROSSI

Giuliano y D´Onofrio buscan endosarle a Larreta el pago total de los subsidios que reciben los colectivos porteños

Con la Agencia del Transporte Metropolitano (ATM), los Gobiernos de Nación y provincia de Buenos Aires pretenden la administración capitalina pague todos los subsidios a las líneas que operan dentro de la Ciudad


Por: ANTONIO ROSSI

La disputa por los subsidios tarifarios a los colectivos urbanos, que el Gobierno nacional prevé repartir en 2023 a las líneas de la región metropolitana del AMBA y del interior del país, va camino a tomar intensidad a partir de febrero por dos medidas adoptadas en los últimos días por el ministro de Economía, Sergio Massa y su colega de Transporte, Diego Giuliano.

Tras recibir el okey de Massa y del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof; el ministro Giuliano y su colega de la provincia, Jorge D’Onofrio dieron el puntapié inicial para formalizar la creación de la demorada y varias veces anunciada Agencia de Transporte Metropolitano (ATM).

La decisión, anunciada luego de una reunión ampliada que mantuvieron los ministros y sus principales colaboradores, dejó como dato saliente la ausencia de los representantes de la administración porteña que encabeza Horacio Rodríguez Larreta.

Aunque no lo admitan publicamente, la segregación de los funcionarios porteños habría sido adrede con el fin de dejarlos aislados ante una nueva embestida que Nación y la provincia tendrían previsto poner en marcha en las próximas semanas para transferirles el pago de la totalidad de los subsidios que reciben actualmente las 32 líneas que prestan servicios dentro de los límites de la Capital Federal.

La creación de la ATM --bajo el formato de un ente tripartito—tuvo lugar en 2012, pero nunca llegó a funcionar plenamente por las sucesivas discrepancias políticas que se registraron entre los gobiernos de las tres jurisdicciones.

Solo tuvo un breve período de actividad entre 2016 y 2018 cuando las administraciones de Nación, provincia de Buenos y CABA tenían puesta la misma camiseta con los colores de Juntos por el Cambio.

Si bien en ese período se concretaron varias reuniones, la ATM no adoptó ninguna medida concreta para reordenar el transporte en la región y solo se limitó a emitir declaraciones de apoyo a dos megaproyectos de infraestructura que quedaron en el olvido por la falta de recursos y el ajuste comprometido con el FMI: el soterramiento de la línea Sarmiento y la Red de Expresos Regionales (RER).

A principios de 2020, el exministro Mario Meoni buscó aprovechar la buena relación que existía en ese momento entre Nación y Ciudad para activar la puesta en marcha de la ATM. El intento no pasó de dos reuniones formales que no llegaron a buen puerto.

Ahora los massistas Giuliano y D´Onofrio impulsan la entrada en escena de la ATM sin la representación de la Ciudad para poder “diagramar y coordinar acciones para las problemáticas comunes al transporte en el Área Metropolitana.

En el mismo comunicado oficial que dio cuenta de la reunión, los ministros dejaron en claro que con la reactivación de la agencia “se buscará equiparar a la Ciudad con la provincia de Buenos Aire en cuanto al control y las responsabilidades sobre el transporte que se realiza dentro de cada jurisdicción del AMBA”.

El objetivo económico es trasladarle a la administración de Rodríguez Larreta la obligación de hacer frente a la suma total de $ 3.100 millones de subsidios que reciben por mes las líneas de colectivos porteñas.

En 2018, con Mauricio Macri en la Casa Rosada, la Ciudad cubría el 80% de la ayuda tarifaria de los colectivos locales, quedando el 20% restante a cargo de la Nación.

Dos años después—ya bajo la gestión de Alberto Fernández--, el financiamiento porteño bajó al 51%. En 2021, por un acuerdo de acuerdo de palabra, la Ciudad pasó a aportar el equivalente al 44% de los subsidios y el gobierno nacional se hizo cargo del 56% restante.

Ese esquema—que se mantiene actualmente-- implica para las arcas nacionales un desembolso mensual de $ 1.730 millones que se completa con un aporte de la administración capitalina de $ 1.360 millones.

La apuesta de la dupla Nación-Provincia es que, en febrero o a más tardar en marzo, la Ciudad se haga cargo íntegramente del pago de los $ 100 millones diarios de subsidios que cobran en promedio las empresas de colectivos que empiezan y terminan sus recorridos en territorio capitalino.

Desde el gobierno local siguen con atención los movimientos de las otras dos jurisdicciones. Consideran que forman parte del clima electoral y de la situación conflictiva planteada tras la decisión del gobierno nacional de no acatar el fallo judicial que ordenó la restitución de los fondos coparticipables que le había quitado a la Ciudad para destinarlos la provincia de Buenos Aires.

La otra cuestión relevante vinculada con los subsidios destinados a las líneas de colectivos del interior quedó planteada con la decisión administrativa que dispuso la distribución de las partidas de fondos aprobadas en la ley de Presupuesto.

Un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC)-- que dirige Marcos Makon—advirtió que en la primera asignación de los créditos a las distintas jurisdicciones no aparece incluida la suba de casi $ 19.000 millones para los subsidios de los colectivos del interior que había sido incorporada al texto original de la ley presupuestaria.

Inicialmente la Nación tenía previsto transferir a las líneas provinciales y municipales un total de $ 66.000 millones anuales en concepto de compensaciones tarifarias. Para lograr la aprobación mayoritaria del Presupuesto, Massa aceptó elevar ese monto a $ 85.000 millones anuales.

Tras tomar nota de como quedaron los créditos presupuestarios, gobernadores e intendentes avisaron a la cartera de Transporte que esperarán hasta fin de mes para definir qué medidas adoptarán en caso de que no les depositan los subsidios actualizados.

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